Hora de gobernar.
Hora de gobernar.

Hora de gobernar.

Siglo 21, Nro. 1108

El presidente Evo Morales tiene ahora el control total del país, después de haber descabezado en cuatro años y reemplazado la semana pasada a los miembros del Poder Judicial.

Tiene control suficiente de los tres poderes del Estado y un control más que suficiente del cuarto poder, como es conocido el periodismo.

Banzer como referente: El presidente acaba de designar, a dedo, a todos los miembros del Poder Judicial. Algunos de los jueces designados son considerados “honorables”, con lo cual el gobierno ha logrado que la opinión pública, bien manejada por los medios amigos, acepte la sustitución.

Hugo Banzer, que había hecho lo mismo en 1971 con los sindicatos, a los que primero descabezó y luego sustituyó con los “coordinadores” sindicales que él mismo nombraba, no había tenido tanta suerte.

Los mismos organismos internacionales que elogiaron la “capitalización” de Sánchez de Lozada, con palabras parecidas dicen ahora que el socialismo del presidente Morales está muy bien.

El 4 de abril, el MAS tendrá control de siete de las nueve prefecturas y de 80% de las alcaldías del país.

Gobernar, tarea difícil: Por lo tanto, controlado que ha sido el país, con todas sus instituciones, arrasada que ha sido la oposición, y acallada que ha sido la crítica, pues al gobierno no le quedan más pretextos para seguir demorando el momento de ponerse a gobernar.

En economía la tarea será muy difícil; todos los sectores formales, es decir legales, están en crisis. La industria petrolera, la minera, la agroindustria y la industria manufacturera no se recuperan.

Las empresas estatales tienen resultados desastrosos en las manos de los administradores que designa el gobierno.

La política exterior del presidente Morales ha llevado a que Bolivia tenga en el mundo entero tres países amigos: Cuba, Venezuela e Irán, además de Rusia, para lo que pueda contar.

Vecinos descuidados: El vecino más importante, Brasil, tiene proyectos en la frontera que el gobierno boliviano no ha sabido negociar. Hay represas binacionales sobrepuestas a los proyectos nacionales, sólo porque el gobierno boliviano se interesó en el tema. Se ha perdido la posibilidad de una salida al Atlántico con las esclusas que había ofrecido Brasil en primera instancia para el río Madera.

Y en el frente chileno, el gobierno acaba de dar una muy mala noticia al país, con la revelación de que una empresa de Atacama industrializará el gas boliviano. Mientras que del frente argentino sólo hay demoras en el proyecto de comprar mayores volúmenes de gas.

El frente más importante para el gobierno, si se propusiera gobernar, es el de la coca y la cocaína. Los cultivos han crecido a un ritmo jamás visto y con ellas la producción de cocaína. Esta industria genera ingresos con los cuales el país está aprendiendo a convivir de manera cada vez más íntima.

Cuando terminen las campañas electorales del presidente Morales, él encontrará que su tarea de gobernar no ha comenzado.

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