JORGE MUÑOZ-REYES
UN HOMBRE DEL SIGLO XX
 
Conocí a don Jorge Muñoz Reyes el 12 de octubre de 1972 en el Club de La Paz. Lo recuerdo con tanta precisión porque fue la fecha de mi primera conferencia en esa ciudad y porque este hombre voluminoso que se sentó en primera fila me impactó por las preguntas que hizo sobre el tema (La Guerra Civil española) con domino, discreción e inteligencia. A partir de esa fecha mantuve una relación cada vez más estrecha que me llevó a conocer una de las personalidades más interesantes de la vida cultural boliviana del siglo XX.
Más paceño que el chuño, pero con una visión muy amplia de nuestra realidad nacional, nació en 1904; sus padres fueron don Víctor Muñoz Reyes y doña Carmen Ibarguen. Su formación escolar la recibió en su ciudad natal, en Tokio (su padre fue el primer embajador de Bolivia en Japón) y Oakland (California). Ingresó a la Universidad de Berkeley en la que se graduó de ingeniero geólogo; en esa misma universidad hizo estudios de postgrado en geología y petróleo. Se casó con doña Amalia Taborga Sanjinés; tuvieron ocho hijos.
Al regresar al país, el joven Muñoz Reyes se propuso conocer su geografía; de ahí sus tres grandes pasiones que le acompañaron toda su vida: la minería, el petróleo y la geografía. Después de la Guerra del Chaco, conflicto durante el cual fue Director General de Aprovisionamiento de Combustible, se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la defensa de nuestro petróleo.
Cuando en 1937 el gobierno declaró la caducidad de todas las propiedades de la Standard Oil of Bolivia se inició un largo litigio. Para poder defender apropiadamente los intereses de la patria, ingresó a estudiar leyes a la Universidad Mayor de San Andrés, donde se graduó en Ciencias Políticas y Sociales y, posteriormente, obtuvo el título de abogado mediante examen ante la Corte Superior de La Paz; el fallo de este juicio fue favorable al Estado boliviano.
Su espíritu inquieto y su formación humanística le hicieron desbordar su especialidad; se interesó por la historia, la linguística, el derecho, la literatura: lo demuestra elocuentemente su magnífica biblioteca, una de las más completas y ricas del país, que generosamente abría a los investigadores que lo solicitaban. Ocupó cargos de gran responsabilidad e importancia en la administración pública y en la vida académica universitaria, pero sobre todo fue fundador de instituciones que estaban llamadas a jugar roles de gran importancia: Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, el Banco Minero de Bolivia, la Academia Nacional de Ciencias y el Instituto Regional de Geología de la UMSA. En la universidad paceña desarrolló una intensa vida académica y administrativa: catedrático, decano, vicerrector, rector, profesor emérito. Consciente de que investigación y cátedra deben ir de la mano, ha dejado importantes publicaciones sobre minería y petróleo.
El contacto físico con el país le llevó a interesarse por la geografía: ha publicado Geografía de Bolivia y Geografía escolar de Bolivia; finalmente, en colaboración con su hija Isabel, elaboró un diccionario de bolivianismos; asimismo, muchos artículos relacionados con la historia, especialmente la historia de la ciencia en Bolivia. Por sus méritos académicos y científicos ha sido miembro de muchas instituciones científicas y culturales nacionales y extranjeras, y recibió condecoraciones como el Cóndor de los Andes, la Orden del Cruceiro do Sul (Brasil), la Orden del Tesoro Sagrado (Japón), las Palmas Académicas de Francia, etc.
Muñoz Reyes tenía una personalidad desbordante. Era un conversador ameno, chispeante, interesante y discreto. Tenía una memoria prodigiosa y un saber enciclopédico, pues era un lector empedernido. A pesar de sus múltiples ocupaciones tenía muchos hobbies: la fotografía, la joyería, la carpintería (más propiamente ebanistería), la cocina, los viajes (dio varias veces la vuelta al mundo) y, sobre todo, a coleccionar cosas (tenía una interesante colección de máquinas fotográficas y otra de fósiles). Pero, sobre todo, don Jorge Muñoz Reyes era un ser humano excepcional que amó apasionadamente a los suyos (siempre estuvo a mano, a pesar de sus muchas ocupaciones) y sobre todo a este país al que sirvió sin condiciones.
 
 
Alcides Parejas Moreno
Nota de prensa en El Deber, 26 de junio de 2004.
 
 
NOTAS DE PRENSA
 
FOTOGRAFIAS
 
CURRICULUM VITAE